Aunque estemos lejos, estamos cerca
Seas quien seas, lo que hay aquí es para que lo veas, estés donde estés...

2013/11/17

THE NEW CHARLES


Eneko aspaldittik beste era batera idazten hasi de. Denporeak baiño eztotzo emongo merezidu deuena... Hamen akabuko perla betzuk. Sakon hartu arnasea...


Ni peor ni mejor.

Un engaño más
lleno de ese miedo
robasueños
agazapado
haciendo esquina
con la vergüenza
te ahoga
intocable y tan real,
lugares comunes
tras el cristal de un bar más.

Hablas de nuestro tiempo;
ahora es diferente,
dices nostálgica,
ni mejor ni peor
sólo diferente.

Tú lo sabes,
pienso,
eso es mentira
ni mejor ni peor
sólo mentira,
pero callo
no quiero hacerte daño
ojalá te lo creas.


I Lie.

I lie
where there is blood no more
on the greenest ley,
roar
amongst dry hay
carving in the wood
the worst of all words
while in the meantime
you all lyse your lives
playing senseless games
chasing an invisible prize.

Real eyes.
Realize.
Real lies.

I could be wrong
and the order altered
oh! believe me,
I wish I was this time.


Memoria Del Descanso.

Quiero atardeceres eternos
alejados
no señalados en ningún mapa.
Montarme en la autocaravana
poner kilómetros de por medio
vivir al día
hacer locuras
quitarme el reloj de pulsera
dejarme crecer la barba
bañarme a oscuras.

Buscaré mares recónditos
playas desiertas de arena negra
donde el sol se clava en mi mirar
dejando ese punto negro
recuerdo de su presencia.

Olor a sal

brisas mecedoras

paseos eternos en pueblos olvidados
a través de calles no frecuentadas.

Leeré el periódico
fumando un cigarrillo

sin prestarle atención
pero disfrutando de su tacto
de su efímera presencia,
una de las pocas maravillas
que se resisten
al paso del tiempo
porque encontró su esencia
no puede ser de otra manera
sin dejar de ser.

Llevo dentro un viajero
sin brújula
que no sabe leer un mapa.

No importa
que existan otros lugares.
No hay tiempo para volver
al lugar conocido.

El regreso es por nostalgia,
que emoción más pendenciera.



Ciclo Vital.

Sentir pensar desarrollar propagar.
Percepción como origen
sentidos como nacimiento.

Replanteamiento de lo establecido
reflexión sin límites
solos en nuestro abismo.

Llegar al fondo,
donde la vista ya no escucha
los olores de la suave franela.

Conversar con los demás
entrelazar sinapsis interminables
transmitir
espacio y tiempo sopesados
matizar y llegar al final.

Difundir, no como profetas
no como poseedores
de verdades absolutas.

Quizá no merece la pena
haber dejado nunca el principio,
la emoción pura.

Sin ellas estaremos muertos
dejando un rastro de nada
un sinfín de lamentos.

Listos para formar parte
del fin de los tiempos.
Capitalizados, fríos.

Parias
si vives para contarlo.

Quiero mirar la carretera
soñar con descubrir.
Llegar y olvidarme de mí,
cantar, bailar y mirar.

Masturbaciones
sin sentido,
como tales íntimos ejercicios
depravados obscenos
ahora mismo han servido.
Desahogo introspectivo.


Anna Follia

Así se llama
de verdad,
un poeta a media jornada
no puede inventar
un nombre tan de musa
de escultura de sinfonía
de personaje de primera novela.

Dos palabras
de doble centro
con tantos significados
más allá de la forma,
como ella, supongo,
desde fuera.

Con una letra más
que la amante de Otto
y su círculo polar
pero palíndroma todavía
-I ara rai-
e inmortal aún.
Así es Anna, todos los martes
bajo el árbol del colegio
sentada al pie de las escaleras
de piedra.

Entre tanta madre ricachona
uno distingue
unas delgadas líneas del contorno
cual tronco del árbol que la guarda,
casi del mismo tono
pero más suave,
desde lejos.

Como sus ojos, igual de oscuros,
con los que Anna mira de veras,
y sonríe
como si el mundo no fuera
lo que es en realidad
como si ella viera mejor.

Lleva siempre el pelo atado
menos una vez
nunca entenderé
a los de
que lo bueno, si breve…
¡qué vez! ¡qué pelo! nunca más.

Es fina pero con caderas de mujer
y no se ha operado el busto
así que si no fuera por sus clavículas
parecería una niña más en el patio.

Ahora dice que se va a Argentina
ahora que no, ahora sí, ahora no;
como si se hubiera tragado
una margarita esquizoide.

Pero su voz no es de mentira
suena como el Sol de su violín.

Tiene una mancha entre
la barbilla y el cuello,
a la izquierda
que le ha dejado la madera
cuando lo saca
de su escondite rectangular.

El otro día
un aguacero más
empapó su asiento de piedra
así que tuvo que ir a buscar a los niños
a las escaleras de madera
del interior de la escuela
donde se cruzó conmigo
y me dijo como si nada.
me ha encantado esa parte…
“Nunca la conocí. Sólo la amé”.

Solo Mr. Humble, el hermano negro,
con contagiosas lágrimas en los ojos,
había recitado un poema mío antes.

La emoción fue igual,
me quedé sin saber qué hacer;
si subir o bajar
a medias entre tanta sinceridad;
perdido, rescatado, perdido
como todos, no más.

Anna, te lo advertí.
(“un día serás poema”)
Esto es sólo el principio
sin tapujos
sin vergüenzas, sin juegos
honesto y auténtico
y lo puedes hacer adverbio,
con algo de mente.

Sólo el principio
porque pronto te verán y oirán
otros poetas, los buenos,
los de verdad.



Txori bat gehiago

A ellos no les han cortado las alas
(¿todavía?)
basta con mirarles a los ojos,
verás que no se trata de política
ni de identidad,
no se trata de lenguas
tampoco de historia, ni cultura
ni de monedas, ni fronteras

ni ninguna palabra sin emoción
que les deja indiferentes;
porque no las entienden, pensamos
porque no les transmiten nada, aseguran.

Para los que viven más cerca del suelo
-y del cielo-
es todo tan simple como una canción.

Te cuento…

Hoy en la escuela de Naia
ha sido el International Day
donde celebran
eso que los grown ups
les cuentan en casa
y les dicen que son pasaportes
banderas,
comidas o costumbres
escudos, camisetas,
o a veces un destino de vacaciones.

Naia quiso aprender al violín
una canción para la ocasión
ayer por la noche.
Una canción que su aita
le canta cada noche
desde hace siete años.

Una canción que
como sucede con las buenas
es mucho más que una melodía
es mucho más que unas palabras.

Hoy la ha tocado en la escuela
debajo de su txapela
vestida de caserita en granate y blanco,
con la guitarra de su viejo al lado.

La hemos cantado a dos voces
primero con música y luego a capella.
Acto seguido
el resto de los niños
han coreado los versos de Joxan
equis, cas, cetas y alguna que otra letra.

Cuando nos hemos callado
Naia estaba feliz
no solo orgullosa, solo feliz;
como las otras niñas
esas que no viven aquí
las que están en ese pueblo
al norte del sur
ese lugar que lleva nombre de país
pero que dicen que no lo es de verdad,
aunque eso Naia no lo sabía hasta hoy.

Y cuando el grupo se iba
tarareando la canción del “chourhya”
por las escaleras
Trevor, un americano-belga
de nueve años
le ha dicho a Sara, de diez,
mitad marroquí-mitad de las islas Mauricio
“basques are cool, I love the song!”
A lo que ella le ha respondido

"I did not know that a country
that they say that it is not a country
could feel like a country. It is so great”.

Si le preguntas a Naia de dónde es
te dirá que es “from New York”
que es belga “comme maman”
y al final te dirá “and basque, like aita”
sin reproches, sin defensas ni ataques
sin exclusiones… por definición.
Tan natural como esta lágrima.

Porque Naia es euskaldun,

como su aita,
o quizá más, como su hermano,
porque ella es más libre
como la canción
porque a ella no le han cortado las alas.



Quizá sean esos pájaros
los que algún día
vuelen de vuelta al norte del sur
y se posen sobre hayas, robles y encinas
y solo canten, solo sean felices.



Any Given Road

La carretera empieza
y acaba, como todo
igual que este mensaje
escrito hace semanas,
muerto de miedo
en medio del camino:

“ayer vi On The Road
mi terror se ha verbalizado.

On the Road

visión de Walter Salles
de la “gran” novela de Jack Kerouac
que nunca leeré.

Dos personajes
Sal Paradise
(Kerouac)
su inseparable amigo
Dean Moriarty (Neal Cassady en lo real).
Tú Dean. Yo sólo Sal.


Hoy te he escrito
adiós una vez más…
despedida que no te enviaré…
ayer entendí que tú eres Dean
que soy Sal.

Como la vida y la muerte
podremos encontrarnos
un breve instante.

La muerte no es nada, como yo.
Soy espera, como ella.
La vida parece insignificante
porque la muerte dura más
pero la muerte no es.

La vida eres tú. Yo soy la muerte.
Lo digo sin amor. Sin rencor
ni figura literaria.
Crudamente, lúcido e implacable.
Honesto, sobre todas las cosas.
Tú puedes vivir
“sólo” sabes hacer eso,
como Dean.

Un momento en la película
me abrió los ojos
me cerró el corazón
sentí miedo de perderme…

Dean y Sal están en México
su primera vez;
últimos días drogadísimos,
en el paraíso
beber, fumar, follar, bailar, reír.
Al límite. De verdad.
Desgraciadamente Sal cae enfermo.
Disentería.
Quizá no la cuente.
Muerto de fiebre, sudor
remordimientos alucinatorios.

Abre los ojos. Es Dean.
Tan guapo e infalible como siempre.
Imbatible. Inalcanzable.
¿Es real?

Sombrero, camisa de manga corta,
hermoso en su barba de tres días
ojeras de una vida
piel brillante. Radiante.
Sin ningún atisbo de culpa,
como si no pudiera hacer otra cosa,
dice que se tiene que ir a San Francisco;
Camille quiere el divorcio.
Debe regresar con el coche.
“I’ve got to get back to my life
I wish I didn’t have to go”.
Le deja un libro de Proust.
Primer volumen de la búsqueda
del tiempo perdido.

Cuando está a punto de salir…
duda, se vuelve
mira a Sal horizontal
toma la cartera de la mesa,
saca los últimos billetes
y se va.

Sal no llora,
son lágrimas de fiebre.
Es el vacío que se escapa.
Es el adiós. Ha entendido. Tiembla.

Yo también entendí. Lloro.
Yo muerte. Tú vida.

En Diciembre del 51
Dean va en busca de Sal
a Nueva York.
Sal tiene prisa.
Sus amigos lo esperan
al pie de un lujoso coche;
concierto de Duke Ellington.
Sal, ya es Kerouac,
ha terminado On the Road
en aquel mismo Abril.
Dean no es nadie -Cassady quizá lo fue-
sigue sin encontrar a su padre.

Sal lo ve, se acerca,
dice adiós y se aleja.
Dean balbucea en voz baja
“I love you as ever”.

Jack pudo decir adiós a Neal.
Sal pudo despedirse de Dean.

Yo no podré. O quizá sí.
Decirte adiós. Y ser muerte.
No poder despedirme. Y estar muerto.”

Débil
donde el cemento
se vuelve arena.

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